Después de pasar unos días en Pamplona, disfrutando su deliciosa gastronomía y paseando por sus calles llenas de historia, decidimos seguir nuestro viaje hacia el sur de Navarra. La próxima parada es un destino que teníamos muchas ganas de conocer: el Palacio Real de Olite.
Habíamos visto fotos y leído sobre su grandeza medieval, pero estar allí en persona prometía ser una experiencia diferente. ¿Nos acompañas en esta visita?
Un poco de historia
Construido en el siglo XIII y ampliado en el siglo XV bajo el reinado de Carlos III el Noble, el Palacio Real de Olite fue la residencia de los monarcas navarros y símbolo de su esplendor. Se dice que era uno de los castillos más lujosos de Europa, con jardines colgantes, patios espléndidos e incluso un pequeño zoológico. Aunque sufrió graves daños durante la guerra de la Independencia, su restauración nos permite hoy en día admirar su grandeza original.
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Recorrido por el Palacio Real de Olite
Llegamos al castillo temprano y, aunque había algo de cola porque había un grupo grande, entramos bastante rápido. Compramos la entrada allí mismo, 7,5€ la entrada de adulto. Vamos a resumir solo aquellas zonas que más nos llamaron la atención porque hay muchísimos rincones por descubrir. ¡Vamos allá!
Torre del Homenaje y aposentos reales: la más alta del palacio, desde donde se obtienen vistas panorámicas impresionantes de la localidad de Olite y sus alrededores. Los aposentos se encuentran en la torre. Para llegar hasta ellos hay que subir 133 escalones, pero merece la pena.
«El huevo»: desde lo alto de la torre Ochavada, al asomarnos, descubrimos una curiosa estructura conocida como ‘el huevo’. En realidad, se trata del pozo de hielo, un antiguo sistema de conservación donde se acumulaban capas de nieve para mantener frescos los alimentos.
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Patio de la Morera: justo delante de la Galería Dorada se encuentra este rincón lleno de historia. En su centro, una majestuosa morera negra de más de 9 metros de altura roba la atención. La tradición dice que fue el propio rey Carlos III quien la plantó, y con más de 300 años de antigüedad, no es de extrañar que desde 1991 esté reconocida como Monumento Natural de Navarra. Un espacio lleno de magia que te invita a hacer una pausa y disfrutar del entorno.
Jardines colgantes: el palacio tuvo un jardín colgante en sus murallas y albergó todo tipo de animales, desde cisnes hasta una jirafa. También fue escenario de grandes fiestas, torneos y espectáculos. Un lugar lleno de vida en su época dorada, algo que se percibe al recorrerlo.
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Consejos para tu visita al Palacio Real de Olite
Aquí tienes algunos consejos para disfrutar al máximo tu visita al Palacio Real de Olite.
Compra las entradas con antelación: en temporada alta o fines de semana, el palacio recibe muchos visitantes. Reservar online te ahorrará esperas.
Llega temprano o al final del día: para disfrutar del recorrido con menos gente, lo mejor es visitarlo a primera hora o cerca del cierre.
Sube a las torres: aunque hay que subir bastantes escalones, las vistas desde lo alto merecen totalmente la pena.
Lleva calzado cómodo: las escaleras y suelos empedrados pueden ser incómodos si no vas bien preparado.
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Olite: un pueblo con encanto
Olite es de esos pueblos que enamoran nada más pisarlos. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y su ambiente medieval te hacen sentir que has viajado en el tiempo. Además del impresionante Palacio Real, que es su mayor atractivo, el pueblo tiene mucho más que ofrecer.
Aquí se come de maravilla, con platos típicos que no puedes perderte, y el vino es de los mejores de Navarra, con bodegas donde puedes hacer catas y descubrir su tradición vinícola.
También merece una visita la iglesia de Santa María la Real, con su impresionante portada gótica. Pasear sin prisas, perderse por sus rincones y disfrutar de su tranquilidad, sobre todo cuando cae la tarde y las luces iluminan el castillo, hace que la visita sea aún más especial.
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Área de autocaravanas en Olite
Para quienes viajan en autocaravana, Olite cuenta con un área de estacionamiento situada muy cerca del pueblo. Se trata de un parking de tierra compartido con coches, que ofrece servicios para vaciar y llenar agua. Es un lugar ideal para pasar una noche tranquila y disfrutar de la magia de Olite cuando cae el sol.
Salir a pasear por el pueblo cuando la mayoría de los turistas se han ido es una experiencia única: caminar por los alrededores del castillo iluminado, con su imponente silueta destacándose en la noche, convierte la visita en algo realmente especial.
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En resumen, este impresionante castillo, con su aire de cuento de hadas y su rica historia, te transportará a tiempos pasados mientras disfrutas de unas vistas espectaculares y un recorrido fascinante por sus torres y estancias.
Y para completar la experiencia, después de sumergirte en la historia de Olite, nada mejor que descubrir las Bardenas Reales, un paisaje desértico y único que ofrece una perspectiva completamente diferente de Navarra.
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