Después de una mañana navegando por las aguas del Dordoña y perdiéndonos entre las callejuelas de La Roque-Gageac, uno de los pueblos más bonitos de Francia, ponemos rumbo —en apenas 10 minutos de carretera— hacia Beynac-et-Cazenac, otra joya medieval sobre un acantilado.
Si viajas en autocaravana, hay una zona de aparcamiento específica de pago: el parking de autocaravanas Place d’Alsace, en la parte baja del pueblo. Desde allí, prepárate para una buena caminata cuesta arriba. Las calles son de piedra, igual que las casas, y todo tiene ese aspecto antiguo.
Sigue leyendo y descubre todo lo que vivimos en este rincón medieval con vistas al Dordoña.
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¿Qué ver en Beynac-et-Cazenac?
Pasear por sus calles
Aunque muchos lo llaman pueblo medieval, es incluso más antiguo, con orígenes que se remontan a la Edad de Bronce. Nosotros dejamos la autocaravana en el camping junto al río y empezamos a subir hacia el castillo. Ese día estaba lloviendo, y las piedras mojadas de la cuesta para subir al pueblo estaban bastante resbaladizas, así que era mejor ir con cuidado.
El paseo, aun con lluvia, es una pasada: casas de piedra, callejones estrechos, fachadas con flores y mil rincones. Es de esos lugares en los que no paras de hacer fotos. Lo ideal es tomárselo con calma y disfrutar del ambiente. Subimos después de comer y apenas había gente, paseamos por el pueblo prácticamente solos.
Una de las calles que más nos gustó fue la Rue Costa del Port, que baja hasta el río y termina en un pequeño parque con unas vistas preciosas del pueblo desde abajo. Un rincón perfecto para parar un momento, descansar y empaparte (figuradamente… o no) del lugar.
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Torre de los Caballeros
En la subida al castillo, destaca la Torre de los Caballeros, también conocida como la Torre del Convento. Esta torre del siglo XIV formaba parte del sistema defensivo que protegía el acceso al castillo. Construida junto a los restos de un antiguo convento agustino, su función principal era asegurar la seguridad de la subida al castillo, controlando el paso de posibles invasores o intrusos.
El castillo de Beynac
El castillo de Beynac-et-Cazenac es, sin duda, la joya del pueblo. Esta impresionante fortaleza del siglo XII se levanta en lo alto del acantilado, dominando el valle del Dordoña. Al entrar, sientes que caminas entre siglos de historia: murallas, torres y pasadizos.
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La visita es autoguiada y dura aproximadamente una hora. Para entender mejor cada rincón, puedes descargar una audioguía en varios idiomas escaneando un código QR con tu móvil. La audioguía cuenta con detalle la historia del castillo, sus batallas y curiosidades, haciendo el recorrido mucho más interesante. Cuando fuimos, además, había unas recreaciones de torneos con lanzas.
En temporada de verano, el castillo abre a las 9 de la mañana y se puede entrar hasta las 19:00 o las 21:00 dependiendo del día, en su web encontrarás todos los horarios. La entrada cuesta 11,5€ por adulto. Un precio que vale totalmente la pena por todo lo que ofrece.
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Zonas destacadas del castillo
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La Torre del Homenaje: una torre románica cuadrada que sirve como núcleo central del castillo.
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La Sala de los Estados del Périgord: antigua sala de reuniones de las baronías de Beynac, Biron, Bourdeille y Mareuil.
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La Capilla: decorada con frescos del siglo XVI, incluyendo escenas religiosas y un oratorio.
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La Cocina: con una chimenea monumental que refleja la vida cotidiana medieval.
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La Barbacana: una fortificación avanzada destinada a proteger la entrada principal.
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La Terraza del Espolón: ofrece vistas ininterrumpidas sobre el valle del Dordoña.
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¿Más actividades?
Además de perderte por sus calles y visitar el imponente castillo, en Beynac tienes la opción de vivir una experiencia diferente desde el agua. En el embarcadero del pueblo salen las tradicionales gabarras, esas barcazas de fondo plano que durante siglos fueron usadas por mercaderes y marineros para navegar por el río Dordoña, transportando mercancías y personas.
Hoy en día, hacer este paseo en gabarra es una manera única y tranquila de descubrir el valle desde otra perspectiva. Navegarás despacio, disfrutando de las vistas de los acantilados, los castillos a orillas del río y la naturaleza que rodea la zona. Nosotros ya habíamos hecho este paseo por la mañana en La Roque-Gageac, así que esta vez lo dejamos pasar, pero si no lo has probado, te lo recomendamos sin dudar.
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Dónde dormir en Beynac-et-Cazenac
Para pasar la noche optamos por el Camping Le Capeyrou – Romanée, que está justo al lado del río, en un entorno muy tranquilo y con muy buenas vistas. Nos atendieron genial, todo el personal fue muy amable y nos ayudaron con lo que necesitábamos.
El camping cuenta con servicios bastante completos: hay buena conexión eléctrica, baños limpios y hasta una pequeña tienda para lo básico. Aunque era Semana Santa, pagamos solo 25 euros por noche, un precio realmente bueno para la calidad del lugar y la temporada.
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En resumen, la visita a Beynac-et-Cazenac realmente vale la pena. Con dedicarle medio día es más que suficiente para recorrer sus calles con calma y, sobre todo, disfrutar del castillo, que fue lo que más nos gustó. Seguro que con un día soleado la experiencia gana aún más.
Gracias por leernos y acompañarnos en esta aventura.
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¡Nos vemos en la próxima ruta!









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